River Plate ajusta su plantel de cara al segundo semestre, con la intención de concretar varias bajas que permitan al club reordenar su estructura deportiva y financiera. Entre los jugadores que no forman parte de los planes del técnico, hay tres futbolistas que, si bien no recibieron un ultimátum, fueron declarados prescindibles y por quienes la dirigencia analizará propuestas para su venta.

Fabricio Bustos es uno de los nombres en esta lista. El lateral derecho atraviesa una racha de bajo rendimiento y escasa continuidad, con un semestre para el olvido que incluyó una actuación muy cuestionada en la final del último torneo. River no lo tiene como titular indiscutible para el entrenador, lo que abre la posibilidad a que salgan ofertas que incrementen su movimiento. Desde el entorno del jugador también contemplan una salida que le dé más oportunidades de juego.

Otro caso sensible es el de Germán Pezzella. El defensor, ganador de la Copa del Mundo 2022 con Argentina, atraviesa una etapa de irregularidad y pérdida de nivel que influye en la intención del club de reducir gastos salariales. Su contrato vigente hasta 2027 dificulta un rescate sencillo, pero River busca darle una salida anticipada para liberar masa salarial y refrescar la zaga defensiva.

El último jugador en esta nómina es Ian Subiabre, delantero joven con proyección pero que no logró consolidarse en el equipo. Con apenas 19 años, cuenta con el interés de varios clubes europeos y aunque el club rechazó una oferta millonaria meses atrás, ahora evalúa otras propuestas para negociar su salida exclusivamente mediante una venta. Su continuidad es secundaria para el entrenador, lo que facilita la decisión de la dirigencia.

Este planteo supone un avance en la política de River para moldear un plantel compacto y competitivo, en línea con las directivas del cuerpo técnico encabezado por Coudet y la gestión del presidente Pablo Longoria. La lista inicial de transferibles ya incluía a Paulo Díaz, Kevin Castaño, Maximiliano Salas y Giuliano Galoppo, quienes recibieron notificación formal sobre la necesidad de buscar nuevos destinos.

Además, el club dejó en claro que aquellos jugadores que no deseen salir, pese a no estar en los planes, podrían verse obligados a entrenar en forma aislada y con cargas diferenciadas para facilitar su desvinculación. Este sistema pretende acelerar las negociaciones y evitar conflictos internos que impacten en el rendimiento del equipo.