Los activos argentinos cotizados en el exterior registraron pérdidas, influenciados por un contexto global marcado por la expectativa de un aumento en las tasas de interés y la escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán. Estas condiciones impactaron de manera negativa especialmente en los bonos soberanos y en las acciones de empresas argentinas que operan en Wall Street.
La bolsa neoyorquina cerró con caídas que oscilaron entre el 1,6% y el 2%, alcanzando mínimos durante la jornada. Destacaron las bajas de Loma Negra y Mercado Libre, ambas con descensos superiores al 3%, mientras que Transportadora Gas del Sur fue la excepción positiva, con una fortaleza cercana al 3%. En tanto, los bonos argentinos en dólares experimentaron pérdidas promedio de medio punto porcentual, provocando un aumento del riesgo país, que superó las 500 unidades, un nivel no registrado en lo que va del mes.
La subida del índice de precios al consumidor en Estados Unidos también influyó en el ánimo inversor. Los datos oficiales mostraron un incremento interanual cercano al 4,2%, el más alto en casi tres años, impulsado principalmente por el aumento del precio de la energía. Este fenómeno alimentó la expectativa de que la Reserva Federal ajuste su política monetaria con mayores incrementos en las tasas de interés.
En el ámbito geopolítico, los recientes enfrentamientos militares entre Washington y Teherán añadieron incertidumbre al mercado, generando dudas sobre la posibilidad de avances en negociaciones de paz y elevando la aversión global al riesgo.
En medio de esta volatilidad, el Banco Central argentino volvió a intervenir en el mercado cambiario comprando dólares para intentar estabilizar la demanda y contener la presión sobre el tipo de cambio. El volumen operado en el segmento mayorista aumentó significativamente respecto al día anterior, reflejando una elevada actividad en la plaza local.
El petróleo, por su parte, cerró en alza. El barril de Brent alcanzó un valor superior a los 94 dólares para entregas en agosto, mientras que el crudo estadounidense subió por encima de los 91 dólares, presión adicional para la inflación global y local.