En un contexto donde las cadenas tradicionales dominaban el mercado de comida rápida en Argentina, un grupo de cuatro emprendedores decidió apostar por un formato innovador inspirado en Nueva York. A pesar de enfrentar duras dificultades durante su primer año, lograron consolidar una franquicia que hoy supera los cincuenta locales y emplea a 700 personas en todo el país.
El punto de partida para esta historia fue un viaje a Nueva York, donde Francisco Ribatto Crespo, Joaquín Rozas, Hugo López y Martín Ribatto investigaron a fondo el funcionamiento de distintos restaurantes de hamburguesas. No se limitaron a observar: hicieron preguntas detalladas sobre operaciones, proveedores y organización. La experiencia adquirida les permitió diseñar un modelo adaptado al mercado argentino.
Antes de embarcarse en este proyecto, en 2009 ya habían probado suerte con otra marca gastronómica llamada Bartola, que operó tres locales y les brindó un conocimiento esencial sobre la industria. Pero fue con el lanzamiento de Dean & Dennys en 2013 que lograron plasmar la idea de ofrecer hamburguesas con ingredientes de alta calidad, panes producidos internamente y recetas propias que resaltan en un mercado poco acostumbrado a esta propuesta.
El nombre de la cadena surge como homenaje a los gerentes neoyorquinos que ayudaron a los emprendedores a entender los secretos detrás del éxito en Estados Unidos. A pesar de la expectativa, durante los primeros meses las ventas fueron bajas y se plantearon cerrar. Sin embargo, no abandonaron el proyecto y buscaron diferenciarse con prácticas sostenibles poco comunes en ese entonces, como la separación de residuos y la reutilización del aceite para biodiésel.
El crecimiento sostenido llegó cuando decidieron invertir en una estructura sólida que permitiera la expansión mediante franquicias. Actualmente, la planta de producción en Villa Crespo elabora más de 700 000 medallones de hamburguesa mensualmente, y la marca ya empezó a explorar el mercado internacional. Así, una idea que casi no sobrevive al primer año se convirtió en una referencia dentro del sector gastronómico argentino.