La disminución de la ayuda internacional para el desarrollo ha generado un impacto directo en la protección y el apoyo a mujeres y niñas en zonas de crisis. Según un informe reciente de ONU Mujeres, al menos un millón de ellas perdieron acceso a servicios cruciales desde comienzos de este año, producto del mayor descenso anual registrado en la asistencia oficial.

El estudio, que analizó el trabajo de 855 organizaciones en 52 países afectados por conflictos, indica que casi el 90% de estas entidades no puede cubrir la creciente demanda de ayuda. A pesar del contexto adverso, el 84% reporta que las necesidades siguen aumentando, mientras que dos de cada cinco organizaciones anticipan un cierre temporal o definitivo en el próximo año si no mejoran los recursos.

La emergencia humanitaria se agrava porque la mayoría de estas organizaciones depende actualmente del trabajo no remunerado de su personal, que representa al 65% de quienes sostienen las actividades. Además, la mitad de los equipos sufre signos evidentes de agotamiento, y el 88% de las organizaciones advierte un empeoramiento en la salud mental de sus beneficiarias.

Al mismo tiempo, la crisis coincide con un aumento de la violencia de género, reportada por el 86% de los organismos en las comunidades donde actúan. Los espacios seguros para mujeres y niñas se redujeron notablemente en el último período, lo que llevó a la mitad de las agrupaciones a implementar listas de espera o incluso rechazar nuevas solicitudes de apoyo.

El informe también señala que el 92% de las organizaciones detecta un aumento en la pobreza femenina, y el 82% observa que más niñas abandonan la escuela. Las comunidades más afectadas son aquellas en zonas remotas o bajo conflicto, donde casi dos tercios ya han disminuido sus servicios. Esto se traduce en el cierre de refugios, la falta de acceso a clínicas de salud y la escasez de asistencia alimentaria básica.

Finalmente, se destaca un retroceso en las iniciativas orientadas a promover la igualdad de género. Una de cada cinco organizaciones tuvo que suspender proyectos que fortalecían el liderazgo de mujeres y su participación en la toma de decisiones a nivel local, lo que compromete la sostenibilidad de estos avances en medio de la crisis.