El petróleo volvió a registrar un fuerte aumento con el Brent superando los 107 dólares el barril y el WTI rozando los 102, tras días de tensión creciente por el cierre del Estrecho de Ormuz. Esta vía es crucial para el comercio energético mundial, ya que por ella circula cerca del 20% del petróleo y gas natural licuado global. La prolongación del bloqueo genera preocupación sobre un conflicto prolongado que afectaría tanto el suministro como la estabilidad de los precios internacionales.
Las negociaciones entre Washington y Teherán no avanzan, y se mantienen en un estado crítico descrito como «dependiente de soporte vital». Irán reclama el levantamiento inmediato del bloqueo naval, la reanudación de sus exportaciones petroleras y compensaciones por daños causados durante el conflicto. Además, insiste en su soberanía sobre el Estrecho, lo que complica aún más cualquier acuerdo. La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) ha revisado a futuro sus expectativas para la reapertura del paso, ajustando la previsión ahora hacia finales de mayo, después de haber proyectado previamente finales de abril, y anticipa que no habrá retorno a niveles normales del comercio petrolero global antes de 2027.
La producción regional de crudo sufre pérdidas de gran magnitud. En abril, se registró una caída de 10,5 millones de barriles diarios y para mayo se estima que perderá más de 10,8 millones. La capacidad de almacenamiento llega a sus límites, forzando recortes adicionales en la producción. Expertos alertan que el déficit acumulado podría alcanzar casi mil millones de barriles, mientras las reservas estratégicas están ampliamente drenadas y la recuperación del mercado toma un rumbo incierto. En este escenario, la OPEP registró la producción más baja en más de 20 años, y las refinerías chinas enfrentan dificultades al reducir su actividad por márgenes comprimidos y una demanda interna débil.
Adicionalmente, los inventarios de crudo en Estados Unidos disminuyeron significativamente, con una caída estimada en 2,1 millones de barriles apenas en una semana, registrándose movimientos similares en combustibles derivados. Las exportaciones marítimas de petróleo y productos derivados se mantienen elevadas, según análisis recientes, lo que también refleja la tensión en el suministro global. La atención del mercado está puesta en las próximas reuniones entre líderes mundiales, en particular el encuentro previsto entre Estados Unidos y China, dado el impacto que pueden tener sobre la dinámica de compra y sanciones relacionadas con el petróleo iraní.
