En 2025, el consumo de maíz en Entre Ríos superó los 3 millones de toneladas, un volumen muy superior a la producción provincial, que alcanzó solo una fracción de esa cantidad. A pesar del déficit interno, muchos productores destinaron parte de su cosecha a la exportación a través de los puertos de Rosario, priorizando el acceso rápido a liquidez para cumplir con compromisos financieros.
Esta dinámica genera una paradoja: la provincia tiene un rol destacado como proveedora nacional e internacional de maíz, pero depende de la compra externa para abastecer la demanda local, especialmente del sector forrajero, que utiliza el cereal como insumo fundamental para la alimentación animal.
El análisis realizado por la Bolsa de Cereales de Entre Ríos siguió una metodología oficial para estimar el consumo de maíz, integrando datos de los sectores de carne aviar, bovina, porcina y láctea. El resultado reflejó una demanda creciente, con un aumento interanual impulsado por el crecimiento de la actividad en todos los segmentos.
El sector avícola es el mayor consumidor, representando más de la mitad del uso total de maíz en la provincia. Esto se explica porque Entre Ríos lidera la faena aviar a nivel nacional, concentrando más de la mitad del total de pollos procesados en el país. Los departamentos de Uruguay, Paraná y Colón concentran la mayor parte de esta demanda, debido a la concentración de granjas avícolas y tambos.
Este patrón regional refleja un fuerte vínculo entre la ubicación de la producción animal y el consumo de maíz forrajero en la provincia. Sin embargo, la necesidad de liquidez y los costos asociados a almacenamiento llevan a muchos productores a vender rápida y parcialmente su cosecha, incluso cuando ello obliga a comprar maíz en mercados externos para cubrir la demanda interna.
La metodología empleada para estas estimaciones combina modelos oficiales del Ministerio de Agricultura con datos específicos por sector, lo que permitió actualizar y precisar el diagnóstico sobre el equilibrio entre oferta y demanda. La producción lechera y la faena bovina también mostraron incrementos en su consumo, contribuyendo al crecimiento total del maíz usado en actividades productivas.
En resumen, Entre Ríos enfrenta un sistema donde el maíz producido y exportado convive con la importación para consumo local, lo que evidencia desafíos para la gestión logística y financiera del cereal dentro de la provincia.