Estados Unidos e Irán anunciaron un acuerdo que pone fin a las operaciones militares y propicia la reapertura del estrecho de Ormuz, una ruta marítima vital para el transporte global de petróleo y gas. Esta acción elimina el bloqueo naval impuesto por Estados Unidos en la región, que había generado alarma internacional por sus posibles efectos en los mercados energéticos.
El primer anuncio fue realizado por el primer ministro paquistaní Shehbaz Sharif, mediador en las negociaciones, quien aseguró que el acuerdo contempla la terminación inmediata y permanente de las hostilidades, incluyendo situaciones de tensión en otros puntos estratégicos de Medio Oriente como el Líbano. La firma oficial del pacto está prevista para los próximos días en Suiza, mientras se realizan reuniones técnicas para su implementación.
Posteriormente, el presidente estadounidense Donald Trump ratificó el acuerdo a través de sus redes sociales, autorizando la apertura sin restricciones del estrecho de Ormuz y el levantamiento inmediato del bloqueo naval impuesto por su país. Trump destacó el impacto comercial del acuerdo al invitar a los barcos de todo el mundo a reactivar su actividad petrolera.
Desde Irán, el viceministro de Asuntos Jurídicos e Internacionales, Kazem Gharibabadi, confirmó que el memorándum de entendimiento ya está finalizado. Aclaró que este logro se logró no solo con el diálogo diplomático, sino también con la amenaza militar iraní durante el conflicto. Además, enfatizó que Teherán vigilará el cumplimiento de los compromisos estadounidenses, especialmente en relación con la liberación de activos económicos congelados.
En el ámbito internacional, el secretario general de la ONU, António Guterres, celebró el acuerdo y lo consideró un avance hacia la solución pacífica del conflicto. También agradeció la participación de países como Pakistán, Qatar, Arabia Saudita, Turquía y Egipto, que contribuyeron en las negociaciones diplomáticas.
El estrecho de Ormuz conecta importantes productores de energía con los mercados globales y su reapertura elimina una fuente importante de incertidumbre en el comercio internacional, que amenazaba con afectar el suministro de petróleo a nivel mundial. El acuerdo abre una nueva etapa con la intención de estabilizar una zona clave para la economía y la seguridad regional.