La crisis crediticia en los hogares argentinos alcanza niveles preocupantes, con más de una cuarta parte de los deudores en mora tardía, es decir, con atrasos en sus pagos superiores a 90 o 120 días. La situación no solo afecta al conjunto del país, sino que evidencia profundas desigualdades territoriales. En este escenario, Florencio Varela destaca como el municipio con mayor porcentaje de morosidad en el área metropolitana bonaerense, con un 38,3% de personas con créditos impagados en término.
El informe, elaborado por la consultora Analytica, precisa que alrededor de 19,8 millones de argentinos mantienen algún tipo de crédito activo. De ellos, 14,3 millones están endeudados con entidades bancarias, mientras que 5,5 millones lo están únicamente con actores fuera del sistema formal, como fintech, mutuales, cooperativas, tarjetas de consumo y casas de electrodomésticos. La cartera de créditos a familias presenta una irregularidad del 15,4% en promedio, pero al medir la cantidad de personas morosas el porcentaje trepa al 26,9%, equivalente a 5,3 millones de argentinos.
Dentro del conurbano bonaerense, el contraste entre municipios es marcado y refleja la desigualdad social y económica. En los sectores con menores niveles de morosidad se encuentran Vicente López con un 15,1%, San Isidro (20,2%), y Morón (21,9%). Por el contrario, distritos como José C. Paz, Moreno, Malvinas Argentinas y Merlo reportan niveles de mora superiores al 34%, agudizando la crisis financiera de sus habitantes.
Este patrón desenmascara una bifurcación territorial: mientras en algunos municipios el crédito muchas veces se utiliza como una herramienta para inversión o consumo, en otros se convierte en un recurso costoso para sostener gastos básicos mensuales. Factores como la precarización laboral, la caída del consumo, la informalidad y el costo de vida explican en parte estas diferencias, situando a Florencio Varela y sus alrededores en una situación de alta vulnerabilidad financiera.