El pedido de reactivación de la línea de 500 kilovoltios (kV) entre Formosa y Paraguay cobra fuerza como una prioridad para robustecer la red eléctrica del noreste argentino (NEA). La conexión, que contempla un tendido de aproximadamente 123 kilómetros, busca integrar a la región con el Sistema Argentino de Interconexión (SADI) y formar un anillo energético regional junto a Paraguay y Brasil, lo que permitiría mejorar la calidad y estabilidad del suministro para millones de usuarios.
Ante la suspensión de la obra, la Defensoría del Pueblo de Formosa reclamó al Ministerio de Economía y a la Secretaría de Energía que dé impulso a este proyecto previamente incluido en el Presupuesto 2025 y considerado estratégico para ampliar la capacidad eléctrica nacional. La interrupción del desarrollo afecta especialmente al NEA, una zona que ya documenta históricas carencias en infraestructura energética y un consumo elevado por las altas temperaturas que demandan un mayor uso eléctrico.
La solicitud surge en un contexto marcado por la polémica decisión del Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE), que otorgó una línea de 500 kV a una empresa minera en la provincia de San Juan. Este hecho fue cuestionado por las autoridades locales, quienes denunciaron que se priorizan intereses privados sobre obras estructurales de impacto regional. En contraste, el NEA continúa sin las inversiones necesarias para mejorar su red energética y sin una tarifa diferencial que contemple sus particularidades climáticas y de consumo.
El proyecto para la línea Formosa-Paraguay comprende conectar la Estación Transformadora Gran Formosa con la Estación Transformadora Villa Hayes, fortaleciendo la vinculación con la represa de Yacyretá y posibilitando un suministro más confiable para usuarios residenciales, pequeñas y medianas empresas, así como para industrias locales. Además de reducir las vulnerabilidades y cuellos de botella en el sistema, la obra favorecería la consolidación de una infraestructura interregional esencial para el desarrollo económico y social del NEA.
Desde la Defensoría se destaca que esta conexión internacional no solo es clave para la estabilidad eléctrica del noreste, sino que forma parte de una estrategia energética nacional formalmente reconocida en planes gubernamentales y normativas destinadas a modernizar y expandir la red de extra alta tensión, previniendo crisis en el abastecimiento y promoviendo la integración energética con países vecinos.