El Banco Central adoptó una estrategia clara para mantener el tipo de cambio oficial mayorista por debajo de un umbral cercano a los $1.500. Esta intervención busca moderar el ritmo de suba del dólar, intentando evitar que una escalada rápida afecte la recuperación económica y, en particular, la desaceleración de la inflación.
La fuerte presencia del Central en los mercados de dólar linked y futuros de dólar ha contribuido a esta moderación reciente en la cotización. A pesar de que la demanda de dólares se mantiene firme, el organismo ofrece cobertura para contener la presión sobre el precio y evitar movimientos bruscos en la plaza oficial.
Analistas del mercado coinciden en que el límite de $1.500 en el segmento mayorista es el piso que el Gobierno pretende respetar como techo en el corto plazo, buscando así equilibrar los intereses tanto del Estado como de los inversores. Sin embargo, las estimaciones prevén un avance paulatino del dólar a lo largo del año, que podría superar los $1.600 e incluso acercarse a $1.650 hacia finales de año.
Estas proyecciones implican una depreciación sostenida de la moneda argentina, lo cual generaría presiones inflacionarias adicionales de cara a los próximos meses. Por ello, el seguimiento de la evolución del tipo de cambio será un factor clave para entender las dinámicas económicas y la estabilidad de los precios en el país.