La producción metalúrgica en Entre Ríos evidenció una caída acumulada del 4,7% durante los últimos cuatro años, en medio de un contexto nacional que presenta una notable contracción del sector. En el último reporte, la actividad en abril mostró una disminución interanual del 4,3% y una baja frente a marzo, profundizando un declive que afecta la capacidad productiva y el empleo del sector.

El informe de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra) señaló que la utilización de la capacidad instalada se ubicó en un 40,9%, el nivel más bajo en cuatro años, lo que significa que más del 59% de las plantas industriales funcionan a mínima o nula capacidad. Esta baja utilización anticipa dificultades crecientes para la recuperación del sector, afectado por la caída del consumo y la rentabilidad.

A nivel regional, Entre Ríos se posicionó entre las provincias con mayores retrocesos en la industria metalúrgica, superada solo por Buenos Aires, que presentó un descenso del 5,1%. Otras provincias actuaron también en terreno negativo, como Córdoba, Santa Fe y Mendoza.

En cuanto a la diversificación productiva, algunos segmentos exhibieron especialmente fuertes bajas. Fundición lideró la contracción con una caída de más del 13%, seguida por la producción de otros bienes metálicos, equipamiento médico, bienes de capital, equipo eléctrico y autopartes. Sin embargo, dos ramas escaparon a esta tendencia: maquinaria agrícola y carrocerías y remolques aumentaron su producción, mostrando un crecimiento modesto pero destacado en el contexto general adverso.

Además, el empleo en el sector metalúrgico continuó en descenso, con una baja del 2,3% interanual, lo que evidencia el impacto directo de la menor actividad productiva en el mercado laboral. Esta tendencia preocupa a los empresarios, que alertan sobre la falta de señales claras de recuperación en la demanda.

Según Elio Del Re, presidente de Adimra, el principal indicador de crisis es la caída reiterada en el uso de la capacidad instalada. Destacó que esta tendencia negativa se mantiene desde años anteriores, lo que refleja una dinámica recesiva persistente y profundizada por un contexto económico complejo, con demanda deprimida y reducción del consumo.