Entre enero y junio de 2026, la cantidad de pescado y marisco descargado superó en más de 13.000 toneladas a la del mismo período del año anterior, sin embargo, la recaudación del Fondo Nacional Pesquero (FONAPE) disminuyó notablemente. Este dato evidencia un escenario en el que, a pesar del aumento en la actividad pesquera, las contribuciones financieras provenientes del sector se redujeron de manera significativa.

Los datos oficiales indican que mientras los desembarques crecieron un 2,9%, el FONAPE recaudó cerca de 7.000 millones de pesos menos que en 2025, lo que representa una caída nominal cercana al 26%. Esta baja no solo es nominal, sino también real, pues la comparación no incluye ajustes por inflación. De este modo, el sector fresquero recibió un alivio financiero directo gracias a una disminución en las sumas exigidas por el fondo público.

El análisis de la carga financiera por tonelada desembarcada corrobora esta tendencia: en 2025 el fondo recaudaba aproximadamente 59.592 pesos por tonelada, pero en 2026 esta cifra bajó a 42.846 pesos, lo que implica una reducción nominal del 28,1%. Esta disminución se traduce en un menor peso económico para la flota fresquera, aunque las condiciones específicas varían según especie, régimen, puerto y otros factores administrativos.

Por otro lado, el contexto económico también se vio marcado por una apreciable devaluación del tipo de cambio nominal promedio, que ascendió un 29,3% en el período enero-mayo 2026 en comparación con igual tramo del año previo. Esta variable incide en la renta y costos del sector, influyendo en las decisiones de política pública que impactan en la recaudación del FONAPE.

En resumen, la reducción en la recaudación del Fondo Nacional Pesquero frente a un aumento en los desembarques representa un traslado económico que alivia en forma directa a la flota fresquera. Esto se interpreta como un beneficio para el sector privado pesquero en un contexto donde la actividad se mantuvo o creció, pero la presión tributaria se redujo.