La mora en los créditos para hogares alcanzó un récord histórico en marzo, según reveló el Banco Central, situándose en un nivel que no se observaba desde hace casi dos décadas. Las dificultades para cumplir con los pagos son más notorias en los préstamos personales, que registraron un índice de morosidad del 14,2%, y en las tarjetas de crédito, cuya mora alcanzó el 11,7%.

Estos datos explican en parte las elevadas tasas de interés nominal anual que superan el 67% en préstamos personales, configurando un círculo complejo para los deudores. En contraste, créditos prendarios e hipotecarios muestran una morosidad menor, con 6,9% y 1,4%, respectivamente, pero también evidencian un deterioro frente a períodos previos.

El análisis destaca que alrededor de 6,3 millones de argentinos están en situación de mora, con un agravante entre los jóvenes: casi el 40% de quienes tienen menos de 25 años enfrenta problemas para devolver créditos. Esta cifra está asociada tanto a un contexto laboral adverso para ese grupo como a deficiencias en educación financiera.

En el ámbito empresarial, la mora se situó en 3,1% en marzo, superior al 0,7% registrado meses antes, aunque considerablemente menor que la de los hogares, mostrando un impacto económico generalizado, aunque desigual.

Las causas del aumento en la mora, según el Banco Provincia, tienen un origen macroeconómico y no responden exclusivamente a decisiones individuales. La caída del salario real, el crecimiento de gastos fijos por encima de la inflación y el desempleo redujeron la capacidad de pago de las familias.

Durante 2024, una mejora pasajera en el poder adquisitivo de los trabajadores formales alentó un consumo que luego no pudo sostenerse, ya que los ingresos retrocedieron en la mayoría de los últimos meses. Además, la suba de las tasas de interés dificultó la refinanciación de los créditos. Por otra parte, el incremento en las tarifas de servicios públicos afectó directamente al ingreso disponible de los hogares, con caídas en el poder de compra superiores al 11% para todos los sectores.

El informe también vincula el aumento de la morosidad con el mercado laboral regional. Provincias con mayores pérdidas de empleo, como Santa Cruz, Tierra del Fuego y Formosa, mostraron incrementos más pronunciados en el índice de mora.