Francia enfrenta una alerta económica de la OCDE debido al aumento continuo de su déficit presupuestario y la creciente deuda pública, que ya supera el 117% del producto interior bruto. Esta situación coloca al país como uno de los más endeudados de la eurozona, solo detrás de Grecia e Italia, y con un déficit solo superado por Bélgica.
Para estabilizar sus finanzas, la OCDE insiste en la necesidad urgente de un plan que combine reducción del gasto público y aumento de ingresos. Señala que el alto nivel de gasto, que en 2025 representó más de la mitad de la riqueza nacional francesa, debe ser revisado para mejorar su eficacia. Entre las áreas donde Francia gasta más por habitante se encuentran salud y educación, sin que esto necesariamente se traduzca en mejores resultados en comparación con otros países.
El organismo también recomienda retomar la reforma de las pensiones presentada en 2023 y fortalecer el empleo y la productividad para impulsar la economía, que aunque resistente, muestra perspectivas de crecimiento limitadas en un contexto de incertidumbre. Además, alerta sobre el impacto adicional que podrían tener las tasas de interés al alza y los gastos relacionados con el envejecimiento de la población, la transición climática y la defensa nacional.
A finales del primer trimestre, el endeudamiento público alcanzó cifras récord, y los costos asociados a la financiación de esa deuda están entre los más altos de la eurozona, lo que podría llevar a un crecimiento insostenible del endeudamiento hasta alcanzar el doble del PIB en las próximas décadas.
Ante este escenario, el ministro de Economía francés ha asegurado que la recuperación de las finanzas públicas continuará dentro del marco del presupuesto de 2027 y se ha convocado un comité de alerta para evaluar la situación en julio, con el desafío de reducir el déficit por debajo del 3% del PIB para 2029 como ancla de la política fiscal establecida.