La negociación entre la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y las cámaras empresarias del transporte sigue atravesando un punto crítico. La Secretaría de Trabajo convocó a una nueva audiencia virtual para intentar destrabar el conflicto salarial que mantiene en vilo a usuarios y trabajadores del transporte público. Por ahora, la UTA descartó un paro inminente, aunque mantiene la posibilidad de implementar medidas de fuerza si no se concretan acuerdos.

El principal reclamo del sindicato es una recomposición salarial para los choferes y el rechazo al pago del aguinaldo en cuotas, una propuesta que las empresas rechazaron debido a su situación financiera. Desde el sector empresario apuntan al atraso en la actualización de la estructura de costos y los subsidios por parte de la Secretaría de Transporte, lo que limita su capacidad para ofrecer aumentos. Esta disparidad ha estancado la negociación durante varias semanas.

El conflicto escaló cuando la UTA responsabilizó abiertamente a los empresarios y al Estado por la falta de avances en las conversaciones, advirtiendo que si no hay una pronta solución podrían adoptar medidas de fuerza que afectarían el servicio de colectivos en múltiples regiones del país. Esta tensión se da en un contexto de ajuste tarifario: desde el inicio del mes se aplicó un incremento en las tarifas de colectivos dependientes de la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires, mientras que las líneas de jurisdicción nacional mantendrán un aumento diferenciado a partir de mediados de julio para usuarios con SUBE registrada.

Las negociaciones continuarán bajo la mediación estatal con el objetivo de evitar un paro que impactaría directamente sobre miles de pasajeros que dependen del transporte urbano. La evolución del conflicto dependerá de la capacidad de las partes para acercar posiciones en las próximas reuniones.