La inflación en Argentina podría comenzar a mostrar una desaceleración gradual en los próximos meses, una vez que se absorba el efecto del reciente aumento en los precios de los combustibles provocado por el alza internacional del petróleo, según proyectó Morgan Stanley en un informe dirigido a inversores. Sin embargo, esta mejora se dará de manera moderada y condicionada por múltiples factores tanto locales como globales.

El análisis del banco de inversión señala que la dinámica inflacionaria reciente estuvo marcada por varios elementos que dificultaron el proceso de desinflación, entre ellos la depreciación del tipo de cambio, ajustes en precios regulados como tarifas y aumento en el precio de la carne, además del llamado shock petrolero que impactó directamente en los costos de energía y transporte. Esta combinación interrumpió la tendencia a la baja de la inflación mensual en Argentina.

A pesar de este panorama, Morgan Stanley consideró que la débil actividad económica local puede limitar el riesgo de efectos secundarios o de segunda ronda sobre los precios, lo que podría facilitar una convergencia hacia una inflación mensual cercana al 2% a mediados de 2026. No obstante, el proceso de desinflación anual se anticipa como lento, influido por la persistencia de la inercia inflacionaria y la ausencia de un ancla monetaria sólida que permita mayor estabilidad.

El informe también resaltó riesgos externos significativos, como la posibilidad de una desaceleración económica global vinculada al mantenimiento de precios altos en el petróleo, situación que afectaría negativamente el crecimiento económico y las condiciones de acceso a financiamiento en moneda extranjera. En este contexto, los costos elevados en energía podrían elevar la inflación y restringir la recuperación del consumo interno.

En el ámbito local, el banco identificó como factores de riesgo una desaceleración del crédito, la persistencia de una inflación elevada, un desempeño desigual en diferentes sectores y la incertidumbre política. Sin embargo, también señaló factores que podrían mejorar el escenario, como un eventual impulso proveniente de un mejor contexto internacional —por ejemplo, una economía estadounidense en crecimiento— y una posible aceleración del proceso de desinflación interna a futuro.

Por su parte, la calificadora Fitch Ratings reconoció que la inflación mensual ha tenido una reciente recuperación desde niveles más bajos registrados en 2025, influida principalmente por ajustes tarifarios, la evolución del tipo de cambio y el aumento de precios de la energía. Fitch proyectó que la inflación mensual podría volver a ubicarse por debajo del 2% hacia fin de año, aunque advirtió la persistencia de la inercia como un factor influyente.

De forma complementaria, el relevamiento de FocusEconomics mostró que analistas internacionales ajustaron al alza sus previsiones para la inflación en Argentina, estimando un promedio anual para 2026 superior al 30%, con una desaceleración esperada recién para 2027.