El riesgo país de Argentina se ubicó nuevamente cerca de los 550 puntos básicos, reflejando un aumento sostenido durante seis jornadas consecutivas. Este indicador, que mide la percepción de riesgo de los inversores sobre la deuda soberana, alcanzó un nivel que no se observaba desde comienzos de mayo, impulsado por un contexto internacional marcado por la volatilidad y el endurecimiento de las condiciones financieras.

La suba del riesgo país se combinó con caídas en los bonos soberanos argentinos en dólares, cuyos precios retrocedieron hasta un 0,7% en los mercados internacionales. Este comportamiento responde en parte al aumento de los rendimientos en los bonos del Tesoro de Estados Unidos, que tocó niveles cercanos a 5,18%, el más alto desde 2007. Este escenario genera menor interés por activos considerados de riesgo, como la deuda de economías emergentes.

En simultáneo, las acciones de empresas argentinas que cotizan en Wall Street tuvieron un desempeño negativo, con retrocesos que llegaron hasta el 6% en algunas compañías. En la Bolsa local, el índice S&P Merval cayó alrededor del 1,5%, reflejando la cautela de los inversores ante la incertidumbre internacional, que incluye el conflicto en Medio Oriente y el seguimiento de las decisiones de tasas de interés en Estados Unidos.

En el mercado cambiario, el dólar oficial mayorista se mantuvo relativamente estable, cerrando próximo a los $1.398, mientras que el dólar paralelo o blue aumentó hasta los $1.435, alcanzando su precio más alto desde marzo. El Banco Central intervino comprando más de US$140 millones, logrando un alivio parcial en la presión sobre las reservas internacionales.

Los movimientos económicos en Argentina no pueden separarse del contexto global, donde las tensiones geopolíticas y la persistencia de la inflación en Estados Unidos alimentan expectativas de tasas de interés elevadas por parte de la Reserva Federal. A esto se suman preocupaciones locales sobre el consumo, la inflación mayorista y la reducción en los salarios reales, que contribuyen a la incertidumbre que enfrentan los inversores.