SanCor, una de las empresas más reconocidas del sector lácteo argentino, atraviesa una profunda crisis que derivó en la desvinculación de 736 trabajadores, quedando solo 178 empleados vinculados a operaciones mínimas y al proceso judicial de su quiebra.
La reducción de personal es parte de una reestructuración mayor que incluye la venta de sus plantas y activos, valorados en aproximadamente 55 millones de dólares, cifra considerablemente inferior al pasivo que supera los 185 millones de dólares.
El proceso de liquidación de SanCor ha despertado interés en diversas empresas y empresarios del sector, como Savencia, Adecoagro, Punta del Agua, Elcor y Gustavo Scaglione, quienes compiten por adquirir la marca y la infraestructura productiva. Las ofertas deben presentarse en dólares estadounidenses, y la adjudicación se anticipa a corto plazo tras la transferencia económica.
El objetivo prioritario es que las plantas pasen a manos de nuevos dueños antes de que finalice el año para intentar reactivar la producción. Sin embargo, un grupo de acreedores ha presentado una medida cautelar que busca frenar la licitación, argumentando que la venta proyectada no cubriría la totalidad de la deuda de la cooperativa.
Los trabajadores que fueron desvinculados comenzaron a recibir las indemnizaciones previstas, mientras el futuro de SanCor pende entre la incertidumbre judicial y la esperanza de una recuperación mediante la entrada de nuevos inversores.