El sur de Filipinas sufrió un potente terremoto de magnitud 7,8 que dejó al menos 35 personas muertas y más de 200 heridas, además de causar daños severos en infraestructura y viviendas. La región afectada enfrenta dificultades para la comunicación y el acceso debido a cortes eléctricos y destrucción de redes, lo que ha dificultado el reporte y coordinación de rescates.
La mayoría de las víctimas se concentraron en la zona de Mindanao, con 14 fallecidos en un deslave en el municipio de Glan, donde un corrimiento de tierra sepultó numerosas casas. Otros decesos se registraron en las provincias de Cotabato del Sur, Davao Occidental y en la isla de Balut. Las autoridades advirtieron que la cifra podría crecer a medida que se obtengan datos de localidades aún aisladas.
Más de 10.000 familias resultaron damnificadas por el terremoto. Entre las estructuras colapsadas se cuentan un centro comercial, una escuela primaria, un almacén y un edificio que albergaba una filial de una emisora radial local. El aeropuerto internacional cercano suspendió operaciones y se cancelaron varios vuelos debido a los daños.
En Ciudad General Santos, el área urbana más afectada, los grupos de rescate trabajan intensamente para encontrar sobrevivientes, incluyendo la búsqueda de empleadas sepultadas bajo los escombros de un supermercado. Sin embargo, la eficacia de las tareas se ve limitada por las condiciones precarias de comunicación y acceso.
El sismo provocó múltiples réplicas, con más de 130 movimientos reportados hasta el momento, incluyendo una réplica significativa de magnitud 6,5 según el Servicio Geológico de Estados Unidos. Estas continuas sacudidas mantienen en alerta a la población y dificultan la recuperación.
Inicialmente se activó una alerta de tsunami para cinco países de la región, incluyendo Filipinas, Papúa Nueva Guinea, Taiwán, Indonesia y Palaos. Sin embargo, esta advertencia fue cancelada al comprobar que las olas no alcanzaron niveles peligrosos, lo que permitió que más de 2.000 personas evacuadas pudieran regresar a sus hogares.