La región costera de Venezuela enfrenta una grave crisis tras el doble terremoto que dejó un balance oficial de 1.943 muertos, según el reporte más reciente. Además, las cifras de heridos alcanzaron los 10.571, mientras que más de 15.800 personas quedaron damnificadas y miles permanecen bajo atención médica.
El estado de La Guaira concentra la mayor parte de los daños y víctimas, motivo por el cual el Gobierno declaró la zona en estado de desastre y estableció un control militar. Este área sigue siendo el epicentro de las operaciones de rescate, que se intensificaron con la llegada de maquinaria pesada y la colaboración internacional, seis días después del evento sísmico. A pesar del tiempo transcurrido, los equipos continúan buscando sobrevivientes entre los escombros.
El presidente del Parlamento venezolano informó que hasta el momento se rescataron más de 6.400 personas, y que entre 13.400 y 13.500 lograron salir de las zonas afectadas por sus propios medios o con ayuda. Naciones Unidas advirtió que la cifra de desaparecidos podría superar los 50.000. Mientras tanto, 69 refugios permanecen habilitados para asistir a las familias desplazadas.
Un miembro de la Unidad Militar de Emergencias española que participa en las tareas señaló que tras 72 horas disminuyen las posibilidades de encontrar personas con vida, aunque se han hallado sobrevivientes después de ese período, por lo que las labores de búsqueda siguen siendo prioritarias.
En medio de la tragedia, surgen relatos como el de Andrea Canónico, una joven de 23 años que pasó casi dos días atrapada entre los escombros antes de ser rescatada. Su testimonio refleja la resistencia y esperanza que mantienen las víctimas y sus familiares.