Bolivia experimenta una profunda crisis social y política que ya lleva tres semanas. En la capital, La Paz, se registraron enfrentamientos violentos entre manifestantes y fuerzas policiales cerca de la Plaza Murillo, epicentro del poder ejecutivo y legislativo. Diferentes grupos, como la Central Obrera Boliviana (COB), sindicatos campesinos y maestros rurales, intentaron avanzar para exigir la salida del presidente Rodrigo Paz, quien apenas cumple seis meses en el cargo.
Las autoridades respondieron con gases lacrimógenos y medidas de seguridad reforzadas para proteger el Palacio de Gobierno, mientras los manifestantes usaron petardos, palos con clavos y explosivos caseros. Un miembro de la COB resultó herido durante los disturbios, según informaron medios locales como La Razón y El Deber. La creciente conflictividad mantiene bloqueadas rutas principales, lo que afecta el abastecimiento de alimentos, combustibles y medicinas, especialmente en La Paz y El Alto. La tensión llevó a la suspensión de clases presenciales en varias escuelas, que adoptaron la modalidad virtual como medida preventiva.
En medio de esta coyuntura, el expresidente Evo Morales, refugiado en el Trópico de Cochabamba, alentó a sus seguidores a sostener las protestas hasta obtener la renuncia de Paz. Desde allí denunció un cerco militar y supuestas operaciones de inteligencia con francotiradores y fuerzas especiales, sin presentar evidencias claras sobre tales acusaciones. Morales calificó al país como “totalmente paralizado” y describió un bloque parcial que afecta a departamentos importantes como La Paz, Cochabamba, Santa Cruz, Sucre, Oruro y Potosí.
La escalada del conflicto tiene un trasfondo sindical y social que comenzó con reclamos laborales y de reivindicaciones campesinas, que se transformaron en demandas políticas dirigidas hacia la Presidencia. La presión ciudadana sobre el gobierno de Rodrigo Paz se intensifica en un contexto marcado por el bloqueo de carreteras estratégicas, las protestas masivas y la fortaleza del movimiento obrero, que amenazan con prolongar la incertidumbre y la parálisis en distintos sectores del país.