Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, murió a los 95 años, dejando un legado profundo en la defensa de los derechos humanos en Argentina. La noticia de su fallecimiento generó una fuerte repercusión en el ámbito político y social, y entre los mensajes más destacados se encontró el de Cristina Kirchner, quien reconoció la trayectoria y militancia pacífica de Almeida.
La expresidenta utilizó sus redes sociales para despedirla con un mensaje breve pero contundente, destacando que fue una «luchadora incansable que honró la vida». Su mensaje se sumó a las numerosas expresiones de pesar que se difundieron tras confirmarse el deceso en el Hospital Italiano. Asimismo, Cristina Kirchner resaltó el compromiso de Almeida con las políticas de Memoria, Verdad y Justicia, que marcaron un antes y un después en la historia reciente de Argentina.
Nacida en 1930, Lidia Stella Mercedes Miy Uranga —conocida públicamente como Taty Almeida— tuvo un quiebre en su vida personal cuando su hijo fue secuestrado por un grupo paramilitar en 1975. Alejandro, su hijo, militante del ERP y estudiante de medicina, desapareció y nunca fue localizado, un hecho que impulsó a Almeida a incorporarse a la defensa de los derechos humanos. Su pañuelo blanco se convirtió en un símbolo de resistencia pacífica, recorriendo espacios locales e internacionales para exigir justicia.
A lo largo de más de cinco décadas, su lucha se sostuvo pese a la impunidad y la adversidad. En reconocimiento a su compromiso, la Universidad de Buenos Aires le otorgó recientemente un Doctorado Honoris Causa, un reconocimiento que Almeida valoró expresando que ese premio era en realidad de todas las madres que compartieron su dolor y lucha. Su vida y trabajo simbolizan la persistencia en la búsqueda de verdad y justicia en Argentina.