El incendio que estalló en la provincia de Almería, en el sur de España, ha provocado la muerte de al menos doce personas y ha arrasado cerca de 6.600 hectáreas de terreno. Tras varios días de fuego incontrolable, las autoridades informaron que durante la última noche el avance del incendio tuvo una evolución favorable, brindando un margen para adoptar medidas más ofensivas contra las llamas.
El responsable regional de Emergencias señaló que las condiciones meteorológicas mejoraron, lo que permite a los equipos trabajar de forma activa en la contención, tras jornadas donde la intervención se focalizó únicamente en tareas defensivas para proteger viviendas y zonas pobladas. Decenas de bomberos y medios aéreos continúan desplegados en la zona para sofocar uno de los incendios más grandes y letales que se han registrado en la historia reciente del país.
El fuego se inició el jueves en Los Gallardos, una zona con terreno abrupto lleno de barrancos y viviendas dispersas, lo que complicó la evacuación de las personas y dificultó el acceso de los equipos de emergencia. Además de las víctimas fatales, ocho personas resultaron heridas, con cuatro en estado grave, y unas 1.400 fueron desalojadas para garantizar su seguridad.
Las autoridades expresaron preocupación por la situación de posibles desaparecidos, aunque aclararon que los reportes iniciales no necesariamente reflejan una cifra exacta de personas no localizadas. La Guardia Civil ha recibido denuncias formales por siete desapariciones y recordó que muchos podrían estar alojados en albergues debido a los desalojos. El responsable de Emergencias subrayó que el conteo definitivo de víctimas solo será posible una vez concluyan las autopsias e identificaciones de los cuerpos recuperados.