El ejército israelí emitió una orden para que los residentes de la ciudad libanesa de Tiro, incluyendo las áreas con predominio cristiano, evacuasen sus hogares de forma inmediata. Esta medida responde a una presunta operación de la milicia de Hezbolá en la zona, y se interpreta como un paso previo a una posible incursión militar israelí.
El aviso, distribuido en forma de folleto, instó a la población a dirigirse hacia el norte del río Zahrani, situado a unos 30 kilómetros de Tiro, área que Israel considera segura. En semanas anteriores, las fuerzas israelíes declararon zona de guerra el sur del río Zahrani y el llamado a evacuar se fundamenta en mantener la seguridad de los civiles ante la eventualidad de enfrentamientos.
Tras el llamado, se registró una salida masiva de habitantes y congestión vehicular en las rutas hacia el norte del río. La exigencia a la evacuación de las comunidades cristianas marca un cambio en la práctica usual de Israel, que generalmente no solicita la retirada de civiles en estas áreas.
Estos movimientos ocurren en medio de un contexto internacional tenso, donde Irán y Estados Unidos buscan consolidar un alto el fuego tras una guerra reciente, la cual concluyó en febrero. A pesar del silencio relativo entre Irán y Estados Unidos, Israel ha continuado con ataques en territorio libanés, violando implícitamente el acuerdo de cese de hostilidades pactado por estos países.
La escalada en el sur del Líbano y el desplazamiento de pobladores en Tiro profundizan la incertidumbre en una región que durante años ha sido un foco de conflictos entre Israel, Hezbolá y actores internacionales.