Keiko Fujimori encabeza el recuento oficial final de la segunda vuelta presidencial en Perú, con una diferencia mínima frente a su rival Roberto Sánchez, luego de que la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) concluyera la revisión de todas las papeletas, incluyendo las impugnadas. La candidata conservadora obtuvo el 50,135% de los votos válidamente emitidos, mientras que su contendiente izquierdista alcanzó el 49,865%.
El resultado confirma la ventaja de Fujimori después de semanas de escrutinio detallado, que había prolongado la incertidumbre tras la votación del 7 de junio. En sus declaraciones públicas, Fujimori mostró disposición para aceptar el anuncio oficial que realizará el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), destacando su intención de iniciar un gobierno que promueva el orden y la esperanza para los peruanos.
Por su parte, Roberto Sánchez no reconoce los resultados y ha cuestionado la legitimidad del proceso, alegando, sin presentar pruebas, un supuesto fraude electoral. En respuesta, ha convocado a manifestaciones en Lima y ha anunciado que presentará recursos legales para impugnar la proclamación de Fujimori como presidenta, con lo que podría extenderse la crisis política que atraviesa el país desde hace varios años.
Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, quien cumplió una condena por violaciones a los derechos humanos, se prepara para asumir el cargo el próximo 28 de julio. Su victoria representa no solo un giro hacia el conservadurismo en el espectro político peruano, sino también la consolidación del retorno de una figura que ha marcado profundamente la historia política de Perú en las últimas décadas.
El presidente electo ha manifestado que su prioridad será enfrentar la delincuencia y reducir la desigualdad social, problemas estructurales que afectan al país. La elección de Fujimori llega después de tres intentos presidenciales fallidos y se suma al contexto de alternancia y turbulencia política que ha tenido Perú en los últimos años.