Productores vitivinícolas de una provincia argentina están abandonando la producción de vino para incursionar en otros rubros como el cultivo de cerezas, pistachos y la ganadería. El giro responde a la crisis que atraviesa el sector vinícola, que ha llevado a muchos agricultores a replantearse sus estrategias productivas.
La diversificación representa una salida ante la caída de rentabilidad en la viticultura. Cerezas, pistachos y ganadería emergen como alternativas viables para los productores que buscan sostener sus explotaciones agrícolas en contextos de menor demanda y precios deprimidos en el mercado del vino.
Este cambio de orientación productiva refleja la adaptabilidad de los agricultores locales, quienes ven en la diversificación una estrategia para reducir riesgos y generar ingresos en rubros con mejores perspectivas de mercado. La decisión no es espontánea sino resultado de un análisis de viabilidad económica frente a la contracción del sector vitivinícola tradicional.