Vladimir Putin ha intensificado su aislamiento y permanencia en búnkeres, motivado por el temor a un posible atentado contra su vida. La información fue revelada por el Financial Times, que cita a fuentes cercanas al Kremlin para sustentar este cambio en los patrones de comportamiento del presidente ruso.
Las fuentes consultadas por el medio británico indican que Putin dedica cada vez más tiempo a permanecer en instalaciones fortificadas, alejado de la vida pública convencional. Este incremento en el aislamiento se produjo en el contexto de la guerra en Ucrania, que ha marcado un quiebre significativo en la seguridad percibida por el líder ruso.
El cambio de conducta refleja una preocupación creciente sobre la integridad física del mandatario. Aunque las fuentes no especifican amenazas concretas, el despliegue de medidas de seguridad extrema sugiere una evaluación de riesgo elevada dentro de los círculos más cercanos al Kremlin.
Este comportamiento contrasta con la proyección pública anterior de Putin, quien históricamente ha mantenido una presencia visible en actos oficiales y apariciones públicas. El cambio marca un giro notable en la dinámica de la seguridad presidencial rusa.