El presidente ruso Vladimir Putin afirmó que el conflicto en Ucrania parece estar llegando a su término. Estas declaraciones surgieron pocas horas después de que prometiera la victoria en la guerra durante un desfile de Día de la Victoria inusualmente moderado en Moscú. La guerra entre Rusia y Ucrania, desatada por la invasión ordenada por Putin en 2022, es considerada la confrontación más sangrienta en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
Putin expresó su disposición a negociar nuevos pactos de seguridad para Europa y señaló que su interlocutor preferido en estas conversaciones sería el ex canciller alemán Gerhard Schröder. Sin embargo, advirtió que los objetivos militares de Rusia se mantendrán vigentes hasta ser alcanzados por completo, según lo declarado repetidamente por el Kremlin en relación con la llamada “operación militar especial”.
El mandatario ruso también responsabilizó a líderes occidentales, a quienes tildó de “globalistas”, por romper las promesas hechas tras la caída del Muro de Berlín, cuando se aseguró que la OTAN no se expandiría hacia el este, pero que posteriormente intentaron integrar a Ucrania en la Unión Europea. Estas tensiones derivaron en una crisis internacional de gran magnitud, comparada con la de los misiles cubanos de 1962.
En el desfile del 9 de mayo, centrado en conmemorar la victoria soviética sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial y a las víctimas de ese conflicto, Rusia eligió proyectar un video con imágenes de su armamento bélico en acción en lugar de mostrar el desfile tradicional de tanques y misiles en la Plaza Roja. Este cambio simboliza, también, un reconocimiento a la prolongación del conflicto, que ya supera en duración la participación soviética en la Segunda Guerra Mundial.
El costo humano y económico de la guerra ha sido devastador. Cientos de miles de personas han perdido la vida y vastas zonas de Ucrania han quedado destruidas. Por su parte, la economía rusa ha sufrido un impacto significativo, con pérdidas que se calculan en varios billones de dólares, lo que ha generado un ambiente de inquietud creciente dentro de Moscú. Las relaciones entre Rusia y Europa han alcanzado niveles de tensión no vistos desde la Guerra Fría.
