Riyadh Air, la aerolínea fundada por el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, acaba de incorporar sus primeros tres Boeing 787-9 Dreamliner, un paso clave en su ambicioso plan de expansión. Con estos aviones modernos, la compañía prevé ofrecer una experiencia de vuelo de alta calidad, diferenciándose claramente dentro del mercado aéreo internacional.

Su director ejecutivo, Tony Douglas, anunció que la flota seguirá creciendo con la intención de operar en 22 ciudades antes de marzo de 2027. Entre los nuevos destinos destacados se encuentran El Cairo, Dubái, Jeddah y Madrid, que reflejan tanto la estrategia regional como internacional de la aerolínea. Riyadh Air además cuenta con flexibilidad para ajustar sus rutas según las condiciones del mercado y la demanda.

Uno de los principales atractivos que busca Riyadh Air es su sistema de entretenimiento a bordo Astra, equipado con tecnología OLED de alta definición y conectividad a internet de alta velocidad. Según Douglas, se trata del sistema de entretenimiento más avanzado del mundo, diseñado para ofrecer a los pasajeros una experiencia inigualable durante sus vuelos.

En un contexto global marcado por desafíos geopolíticos, la aerolínea mantiene una visión optimista basada en el repunte constante del turismo, conocido como “turismo de venganza” tras la pandemia de COVID-19. La ubicación estratégica de su hub en Arabia Saudita permitirá capturar tanto el tráfico regional como internacional.

Riyadh Air también ha puesto en marcha el programa de fidelización Sfeer, que garantiza a sus miembros el mejor precio y ventajas como acceso gratuito a WiFi en vuelos. Para mejorar la conectividad, la aerolínea ha establecido alianzas con once compañías, entre ellas Delta Air Lines y Singapore Airlines, lo que reforzará su red global de rutas y servicios.

El proceso de reclutamiento ha recibido una respuesta masiva, con más de dos millones de solicitudes, lo que refleja el interés por formar parte de esta nueva propuesta. Riyadh Air busca construir un equipo diverso que encarne la hospitalidad característica saudí, apuntando a un servicio cálido y premium, según indicó el propio Douglas.