Dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron Venezuela, dejando un saldo de 1.719 muertos y 5.034 heridos, según el último reporte oficial que actualizó considerablemente las cifras registradas un día antes. Las tareas de búsqueda y rescate prosiguen en las zonas más afectadas, con la esperanza de encontrar sobrevivientes bajo los escombros.
La Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) confirmó además una réplica de magnitud 4,2 en la capital, Caracas, evidenciando la inestabilidad sísmica persistente en el país. Ante esta situación, las autoridades trabajan en la instalación de campamentos para las personas que perdieron sus hogares o no pueden regresar a ellos por daños estructurales o riesgo.
El Parlamento venezolano, a través de su presidente, reportó un aumento significativo en muertos y hospitalizados respecto al día anterior, mientras una iniciativa ciudadana mantiene un registro de más de 45.000 personas desaparecidas y más de 15.000 localizadas. La desaparición masiva de personas representa un desafío urgente para los equipos de emergencia.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) anunció el envío de 10.000 bolsas mortuorias para colaborar con el manejo de la emergencia, aunque confía en que el número total de víctimas fatales será menor al estimado inicialmente. La ONU también destacó que más de 40 equipos internacionales de búsqueda y rescate, integrados por unos 2.000 expertos y 160 perros especializados, operan en el terreno con resultados positivos en la recuperación de personas con vida.
El coordinador de la ONU en Venezuela explicó que unas 2.500 estructuras sufrieron daños, muchas con colapso completo, lo que complica la respuesta ante la catástrofe. La magnitud de los daños, según el organismo internacional, podría previsiblemente elevar el número de víctimas oficiales conforme avancen las labores de rescate y evaluación.