Ucrania llevó a cabo un ataque con una gran cantidad de drones que impactó simultáneamente en más de una docena de regiones rusas, entre ellas la región de Moscú, en una de las ofensivas más amplias desde que comenzó el conflicto. Este operativo dejó al menos tres muertos y quince personas heridas, según reportaron las autoridades locales.

Las defensas aéreas de Rusia derribaron 556 drones ucranianos durante la noche, de acuerdo con el Ministerio de Defensa ruso, que calificó el ataque como de gran escala e inédito en intensidad. Uno de los objetivos clave del ataque fue una refinería en la capital, donde resultaron heridas varias personas, aunque la planta continuó operando con normalidad, señalaron las autoridades.

La violencia provocó incluso la suspensión temporal de vuelos en los cuatro aeropuertos internacionales que sirven a Moscú. En el aeropuerto Sheremétievo, se registró la caída de los fragmentos de un dron derribado, lo que obligó a paralizar las operaciones aéreas por seguridad. Además, la ofensiva alcanzó Sebastopol, en Crimea, donde otras 25 unidades aéreas no tripuladas fueron neutralizadas por las defensas antiaéreas.

El gobernador de la región de Moscú, Andréi Vorobiov, confirmó la muerte de tres personas, entre ellas una mujer que falleció tras el impacto de un dron sobre una vivienda, mientras dos hombres murieron en circunstancias vinculadas al operativo. Por su parte, el alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, informó que la mayoría de los heridos en la refinería son trabajadores afectados durante el ataque.

Estos episodios se inscriben en la dinámica creciente de ataques ucranianos en territorio ruso que responden a los bombardeos frecuentes de Moscú sobre ciudades ucranianas. A diferencia de las zonas fronterizas, los ataques sobre Moscú, situada a más de 400 kilómetros de la frontera, son poco comunes y revelan una escalada en la capacidad operativa y alcance de Ucrania.

El ataque con drones ocurrió pocos días después de que finalizara una tregua breve de tres días, impulsada con la mediación de Estados Unidos, en el marco de las conmemoraciones por el fin de la Segunda Guerra Mundial en Rusia. Esto demuestra la persistente tensión en el terreno y la dificultad para consolidar acuerdos duraderos entre ambas partes.