El Banco Central decidió abrir una licitación internacional para la impresión de 400 millones de billetes de alta denominación, una medida que genera polémica por afectar directamente la capacidad productiva de la Casa de la Moneda, la empresa estatal encargada históricamente de fabricar el papel moneda nacional.
La convocatoria establece que los nuevos billetes de 20.000 pesos deben estar confeccionados y listos para circular antes de las próximas elecciones presidenciales. Además de la impresión, el proveedor deberá encargarse de la fabricación o compra del papel, la numeración, el corte y el control exhaustivo uno por uno de cada billete.
La producción interna de la Casa de la Moneda, que en 2022 tenía una capacidad anual estimada entre 800 y 900 millones de billetes, ha visto una reducción en la demanda desde la introducción de billetes de mayor valor, lo que ha implicado una caída sostenida en la cantidad total de billetes en circulación. Este cambio, sumado a la crisis financiera que atraviesa la entidad estatal, ha impulsado la búsqueda de alternativas externas para abastecer las necesidades monetarias.
El diputado Estebán Paulón solicitó informes al Ministerio de Economía y al Banco Central para aclarar los motivos de esta contratación extranjera, cuestionando si se evaluó debidamente la participación de la Casa de la Moneda y pidiendo un análisis de costos comparativo. Además, pidió detalles sobre el impacto laboral en la planta estatal, incluyendo retiros voluntarios, despidos y jubilaciones recientes, y si existe un plan para discontinuar su función con miras a una posible privatización.
La situación tensiona el futuro de la Casa de la Moneda y da indicios de un proceso de privatización que varios actores políticos y sindicales ven con preocupación, ya que podría alterar la soberanía monetaria y la gestión pública del suministro de billetes en Argentina.