Una multitudinaria manifestación en La Paz terminó con enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, en el episodio más tenso desde el inicio de las protestas contra el presidente Rodrigo Paz Pereira. La movilización recorrió unos cinco kilómetros desde El Alto hasta el centro político de la ciudad, intentando acceder a la plaza Murillo, donde se ubican el Palacio de Gobierno y la Asamblea Legislativa.

Para impedir el avance de la marcha, la Policía respondió con gases lacrimógenos y otros dispositivos disuasivos, mientras que varios manifestantes utilizaron petardos y dinamita, generando columnas de humo en distintos puntos del centro paceño. El operativo de seguridad incluyó la presencia militar en las inmediaciones del Palacio de Gobierno y la Casa Grande del Pueblo.

Este enfrentamiento ocurrió en el día 41 de una crisis social caracterizada por bloqueos de rutas, protestas reiteradas y una fuerte afectación en el abastecimiento de combustibles, alimentos, medicamentos e insumos básicos, además de un aumento generalizado de precios en varias regiones del país.

Las organizaciones participantes incluyeron a campesinos de los departamentos de La Paz, Oruro y Potosí, así como delegaciones del Trópico de Cochabamba y sindicatos afiliados a la Central Obrera Boliviana (COB), como mineros, maestros rurales y trabajadores fabriles. Ante esta convergencia, las fuerzas de seguridad establecieron varios anillos de contención alrededor de la plaza Murillo para proteger las sedes gubernamentales.

Durante los disturbios, se produjeron varias detenciones, entre ellas la de Vicente Salazar, principal dirigente de la Federación Departamental Única de Trabajadores Campesinos de La Paz «Túpac Katari», una de las organizaciones que lidera las movilizaciones. Su arresto fue registrado en imágenes que muestran su traslado bajo estricta custodia policial.

La detención de Salazar generó indignación entre los manifestantes, que solicitaron su liberación y denunciaron persecución política contra los líderes de las protestas. Antes de ser detenido, Salazar subrayó que las movilizaciones cuentan con amplio respaldo popular y reafirmó la demanda central de renuncia del presidente Paz Pereira, que sintetiza las principales exigencias de los sectores movilizados.

Las protestas, que iniciaron con reclamos económicos, se han radicalizado incorporando consignas políticas contra el Gobierno, evidenciando una crisis que mantiene al país en un escenario de tensión social y conflicto permanente.