La reciente incorporación de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete representa un cambio relevante para el gobierno de Javier Milei, tanto en el escenario nacional como en la provincia de Buenos Aires. Su arribo ha generado un reacomodamiento político en el oficialismo, que ahora cuenta con una figura mejor posicionada que su antecesor, aunque con desafíos pendientes.

Un estudio elaborado por Zentrix Consultora sobre la opinión pública en mayo revela que Santilli mantiene una imagen negativa del 50,6%, cifra que, sin embargo, mejora considerablemente en comparación con el 73,6% registrado por Manuel Adorni. Además, su respaldo es muy fuerte entre los votantes de La Libertad Avanza, con una aprobación que alcanza a ocho de cada diez seguidores de ese espacio. Este respaldo crece especialmente en quienes tienen más de 60 años, un segmento donde el presidente Milei enfrenta más resistencia, un dato que podría potenciar la complementación interna del gabinete.

No obstante, la polarización aún persiste y limita su aceptación entre quienes votan a la oposición, donde ocho de cada diez mantienen una visión negativa de Santilli. Su imagen también se resiente en grupos de menores ingresos y entre jóvenes de menos de 40 años, consolidando una grieta que no parece cerrar con su llegada. El desafío principal, en este marco, no se limita al terreno político sino que se traslada a la esfera económica.

La encuesta destaca que la prioridad para los argentinos sigue siendo la situación del bolsillo. Aunque los votantes oficialistas mencionan como preocupaciones la deuda pública, la corrupción y la continuidad del rumbo económico, quienes están fuera del gobierno focalizan sus inquietudes en la incertidumbre económica, los bajos salarios y la pérdida del poder adquisitivo. Incluso dentro del propio espacio que apoya a Milei, más de la mitad de sus seguidores afirma que sus ingresos no les permiten vivir con comodidad y que ahorrar resulta prácticamente imposible.

En el ámbito provincial, la llegada de Santilli también ha impulsado cambios en la dinámica interna del PRO en Buenos Aires. Diversos sectores comenzaron a ajustar sus estrategias para adaptarse a la nueva influencia del exvicejefe de Gobierno porteño. Esta reconfiguración política indica que su papel no solo impacta en la Casa Rosada, sino que también podría ser determinante en la preparación para las elecciones de 2027.