La presencia de Donald Trump en el Madison Square Garden generó una reacción inmediata del público durante el tercer partido de las finales de la NBA. Cuando se proyectó su imagen de pie, haciendo un saludo militar al inicio del himno nacional, gran parte de los asistentes lo abuchearon sonoramente.

Trump acudió al evento por invitación del propietario de los New York Knicks, James Dolan, con quien mantiene una relación cercana desde hace años. Ambos ocuparon un palco privilegiado junto a otros funcionarios, poco antes del inicio del encuentro entre los Knicks y los San Antonio Spurs.

El exmandatario, nacido en Nueva York, reside actualmente en Mar-a-Lago, Florida, y rara vez regresa a su ciudad natal, que tradicionalmente apoya al partido demócrata. Su visita al partido de baloncesto exigió la implementación de medidas de seguridad extraordinarias para proteger su presencia en un escenario con un público partidario contrario.