El control del tráfico aéreo en Francia enfrenta desafíos significativos que impactan tanto a las aerolíneas como a los pasajeros, reconoció el ministro de Transportes, Philippe Tabarot. La Dirección General de Aviación Civil, responsable de esta función, debe modernizarse para atender un sistema aéreo cada vez más exigente.

Un informe reciente del Senado francés destacó que el país es el menos eficiente de Europa en este ámbito, con millones de minutos de retrasos proyectados y pérdidas económicas millonarias. Entre los principales factores están una arquitectura técnica obsoleta y una asignación rígida de controladores que no considera las variaciones del tráfico aéreo en distintos momentos. Esto genera congestiones y retrasos significativos durante las horas punta.

En respuesta, Tabarot anunció una reforma profunda centrada en la contratación de personal, la flexibilización de los equipos durante picos de tráfico y una reorganización del trabajo. Según el ministro, estas medidas ya habían reducido los retrasos en un porcentaje considerable durante los primeros meses del año, incluso en un contexto de crecimiento del tráfico aéreo.

No obstante, voces críticas como la del presidente de la Federación Nacional de Aviación y sus Profesiones (FNAM), Pascal de Izaguirre, advirtieron que Francia corre el riesgo de perder importancia aérea debido a estos problemas y a la carga fiscal elevada. Destacó que mientras los sobrevuelos aumentaron, los vuelos que despegan o aterrizan en el país disminuyeron desde 2019, evidenciando un fenómeno de "menor servicio" a la aviación nacional.

El reto para las autoridades francesas es adaptar el sistema de control aéreo a las demandas actuales y futuras, combinando tecnología actualizada y plantillas flexibles capaces de responder a la variabilidad del tráfico. La modernización es esencial para evitar pérdidas económicas y mejorar la experiencia de los viajeros en uno de los mercados aéreos más importantes de Europa.