La Justicia imputó a la familia Santarceri por asociación ilícita en torno a una prepaga apócrifa que operaba en La Matanza bajo el nombre “Argentina Salud”. La estructura, que incluía “falsos médicos”, clínicas y farmacias sin autorización, movilizaba una flota de vehículos de emergencia y está vinculada a presuntos delitos de lavado de dinero relacionados con actividades irregulares como la piratería del asfalto.
Los principales acusados son Alberto Rubén “Beto” Santarceri, señalado como el líder de la organización, su pareja Noelia Sofía Luna y sus hijos Nicolás y Brian Santarceri, quienes ocupaban distintos roles dentro del esquema ilegal. Junto a ellos, Gabriel Musse y Marcelo Busto, considerados colaboradores directos, completan el grupo responsable del fraude. Mientras tanto, los falsos profesionales involucrados en la práctica ilegal de la medicina quedaron en libertad, según dispuso el juez de Garantías Rubén Ochipinti.
El fiscal Fernando Garate encabezó las indagatorias y, además de la imputación por asociación ilícita, investigó la usurpación de título y el ejercicio ilegal de la medicina. Estas irregularidades se hicieron públicas tras la denuncia de Romina Neira, una médica esteticista que alertó sobre el uso indebido de su matrícula y sello en un caso de violencia de género en el que no participó. Esto permitió destapar la red y su accionar bajo fachadas fraudulentas.
Los implicados principales tenían vínculos con el mundo delictivo, ya que Santarceri cuenta con antecedentes por robos, hurtos y un antecedente por homicidio. Aunque él y su pareja usaban indumentaria médica para simular profesionalismo, ninguno tiene título ni formación sanitaria.
La investigación continuará con la toma de declaraciones a médicos afectados, directores de escuelas vinculadas a la red y particulares que sufrieron perjuicios por esta actividad ilegal. La causa refleja una compleja trama de fraude y falsificación en el sistema de salud privada clandestina, además de su posible conexión con delitos económicos.