La persistencia de la violencia de género en la sociedad formoseña fue el eje central de la entrevista que la diputada Ana Costa Ankenbrand concedió a Expres en Radio, donde subrayó que este problema no debe verse desde una óptica partidaria, sino como un desafío colectivo. Costa Ankenbrand recordó que, a once años de la primera marcha de Ni Una Menos, la lucha continúa vigente porque la violencia contra las mujeres aún no se ha erradicado.

La legisladora desestimó la identificación del movimiento Ni Una Menos con alguna fuerza política en particular, enfatizando que se trata de una convocatoria social, multisectorial y multipartidaria cuyo objetivo es reclamar justicia y el derecho a una vida libre de violencia para las mujeres. Costa Ankenbrand advirtió que la politización del reclamo provoca confusión y desalienta la participación de la sociedad civil en estas manifestaciones.

Durante el diálogo también abordó el reciente caso de Liz Elizabeth Esquivel, cuya desaparición movilizó a la comunidad hasta que fue encontrada con vida. La diputada expresó alivio por el buen desenlace, pero advirtió que esta situación expone una realidad dolorosa: muchas mujeres sienten la necesidad de informar no solo que llegaron a sus casas, sino que lo hicieron vivas. Este hecho evidencia la gravedad y la urgencia en la protección y seguridad de las jóvenes.

A lo largo de la entrevista, Costa Ankenbrand extendió el análisis hacia otros temas de la sociedad formoseña, como la crisis educativa y los problemas de alfabetización. Reclamó la construcción de consensos amplios para avanzar en políticas públicas efectivas, sin prejuicios ni divisiones partidarias. La educación, junto a la erradicación de la violencia de género, figura como una prioridad para mejorar la calidad de vida y garantizar derechos fundamentales.

La diputada insistió en que la violencia de género debe ser abordada como un problema social que involucra a toda la ciudadanía. Hizo un llamado a la responsabilidad colectiva para prevenir y erradicar estas situaciones, reforzando la necesidad de políticas públicas que acompañen a las mujeres en su defensa y promoción de derechos.