En medio de un escenario de desconfianza generalizada hacia las instituciones públicas, las universidades argentinas se consolidan como el espacio que más respaldo recibe de la sociedad. Según una reciente encuesta de la consultora QSocial, difundida por la Agencia NA, el nivel de confianza en estas casas de altos estudios alcanza un 59%, muy por encima de otras entidades claves del sistema institucional.

El estudio muestra que el Congreso Nacional recibe apenas un 10% de aprobación, mientras que los sindicatos y los partidos políticos oscilan entre el 11 y 12%. Las Fuerzas Armadas alcanzan un respaldo del 37% y la Iglesia un 27%, cifras considerablemente inferiores frente al liderazgo que mantienen las universidades.

Este fenómeno responde a la percepción de las universidades como espacios fundamentales para la formación, la movilidad social y la generación de conocimiento, características que les otorgan un prestigio sólido incluso en contextos de crisis institucional. La encuesta también revela que, pese a las diferencias políticas, las casas de estudio son valoradas transversalmente, incluso entre sectores con posturas críticas hacia otras instituciones.

La confianza varía según las identidades políticas de los encuestados. Por ejemplo, personas identificadas con la corriente conocida como “mileístas” muestran altos niveles de respaldo tanto a las universidades como a las fuerzas de seguridad, a pesar de que el Gobierno haya expresado críticas hacia estos sectores. En contraste, el segmento vinculado al PJ-K muestra una desconfianza casi total frente a las instituciones, salvo por las universidades, que mantienen un nivel significativo de apoyo dentro de ese grupo.

Los independientes evidencian un desapego generalizado hacia las entidades públicas, aunque el 44% confía en las universidades, cifra que supera ampliamente la aprobación que dan a otros órganos del Estado. Este dato confirma la fortaleza que mantienen las casas de estudio como referentes sociales más allá de las divisiones políticas.

La encuesta también apunta a una polarización sobre el modelo de Estado preferido por los argentinos. Más de la mitad de los encuestados opta por un “Estado mínimo”, una posición predominante entre los «mileístas» y seguidores del PRO, donde más del 65% apoya la reducción del rol estatal. Por otro lado, el 71% del sector PJ-K favorece un “Estado presente” con mayor intervención pública en la economía.

En relación al papel del sector privado y del Estado en la producción de riqueza nacional, el 51% de los participantes atribuye la generación de prosperidad principalmente al sector privado, frente a un 35% que otorga esa función al Estado. Esta percepción es mayoritaria entre los seguidores de «mileístas» y PRO, mientras que el PJ-K, aunque en menor medida, reconoce un rol preponderante para el Estado.

Finalmente, el análisis del modelo económico muestra que solo una minoría apuesta por un enfoque proteccionista (23%), mientras que el 40% prefiere la apertura económica y el 38% se encuentra en posiciones intermedias. Estos datos reflejan una sociedad con debates abiertos sobre el rol del Estado, el mercado y las instituciones en la actualidad argentina.