A pocos días del inicio del Mundial 2026, miles de maestros agrupados en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) realizaron una protesta que bloqueó una avenida principal hacia el estadio Azteca en Ciudad de México. La manifestación generó congestionamientos y tensión en la capital, pues el encuentro inaugural entre México y Sudáfrica está programado para dentro de dos días.

La movilización no solo afectó la movilidad, sino que también puso en alerta a las autoridades, que desplegaron un operativo de seguridad con miles de policías y colocaron barreras de concreto para contener la marcha. Vehículos y remolques bloquearon el avance de los manifestantes, quienes amenazaron con intentar acceder al estadio aunque el bloqueo les impidió avanzar más allá.

Pedro Hernández, líder de la Sección 9 de la CNTE en Ciudad de México, declaró que la protesta continúa y que no renuncian a llegar al recinto deportivo en los próximos días, poniendo en riesgo la tranquilidad del evento. Desde la semana pasada, la CNTE mantiene una huelga que ha incluido cortes y protestas diarias en distintos puntos de la capital.

Simultáneamente, familiares de personas desaparecidas anunciaron movilizaciones para el día de la inauguración del Mundial, lo que suma otro escenario de protesta vinculado al evento deportivo.

La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que la apertura del Mundial está garantizada y negó que se ejerza represión contra los manifestantes. Señaló que México enfrenta múltiples problemas que están siendo atendidos y advirtió que algunas acciones buscan desacreditar la imagen del país durante la organización del torneo.

En días previos, los manifestantes también derribaron estructuras decorativas instaladas en el Paseo de la Reforma, vinculadas a los preparativos del Mundial, hecho que aumentó la preocupación oficial sobre el impacto de las protestas en la imagen internacional del evento.