El Ministerio de Transporte de Buenos Aires activó un nuevo sistema para expedir licencias de conducir profesionales, con el objetivo de mejorar la seguridad vial mediante controles psicofísicos, teóricos y prácticos más estrictos. Esta reforma apunta a profesionalizar el transporte de pasajeros y cargas, asegurando procesos transparentes y eficientes tanto para conductores dentro de la provincia como para aquellos que operan a nivel nacional o internacional.
La iniciativa se sustenta en un convenio con la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), que delega facultades para instaurar un modelo uniforme de evaluación a nivel nacional. Como resultado, se implementan criterios homogéneos que reemplazan el antiguo esquema de la Licencia Nacional de Transporte Interjurisdiccional (LINTI), consolidando la Licencia Nacional de Conducir como documento único para conductores profesionales.
El nuevo régimen distingue entre licencias para conducción exclusivamente dentro de la provincia y las que habilitan a operar en rutas interjurisdiccionales o internacionales. En el primer caso, los trámites se realizan bajo jurisdicción bonaerense, mientras que quienes transportan entre provincias o fuera del país deben cumplir con requisitos adicionales supervisados por prestadores externos autorizados por la ANSV y domiciliados en Buenos Aires. Estos organismos se encargan de aplicar las evaluaciones psicofísicas, así como los exámenes teóricos y prácticos correspondientes.
Asimismo, los trámites para obtener o renovar licencias continuarán realizándose de forma presencial en los Centros Emisores de Licencias (CELs) de la provincia, manteniendo la vigencia de permisos según la edad y clase correspondiente, y la emisión tradicional de boletas. Esta movilidad administrativa facilita la transición hacia un sistema más controlado y confiable, que refleje con precisión la aptitud de los conductores profesionales.
El ministro de Transporte bonaerense destacó que esta medida implica una respuesta contundente a la responsabilidad que tienen los conductores profesionales, en especial quienes movilizan personas o mercancías. Reafirmó que la seguridad vial requiere procesos rigurosos y negó la posibilidad de atajos o improvisaciones en la formación y evaluación de estos conductores.