El oficialismo enfrenta una negociación complicada para aprobar en el Senado un proyecto que recorta subsidios de gas en Zonas Frías, una medida que afecta principalmente a 13 localidades de Córdoba y otras provincias. Aunque la iniciativa ya fue aprobada en Diputados, en la Cámara alta el respaldo no está garantizado y requerirá un voto a voto para alcanzar el quórum necesario.
El proyecto fue enviado a las comisiones de Energía y Combustibles y de Presupuesto y Hacienda, donde ya se examina el contenido. Sin embargo, todavía no se inició el debate formal en el pleno y las negociaciones continúan en un escenario de incertidumbre. El oficialismo busca fortalecer alianzas con gobernadores regionales y obtener el respaldo de sectores clave, en especial el bloque radical, donde persisten diferencias internas sobre la iniciativa.
El radicalismo mostró unidad en Diputados, pero en el Senado su bancada, que cuenta con diez miembros, presenta posturas divididas. Algunos senadores expresan reservas tanto sobre la oportunidad de reducir subsidios en un contexto económico delicado para las familias como sobre aspectos técnicos del proyecto, especialmente en lo referido a compensaciones de deudas de las compañías eléctricas con la mayorista CAMMESA. El rechazo público de al menos un senador radical bonaerense, cuya jurisdicción perdería los beneficios automáticos, refleja las dificultades para lograr una mayoría clara.
Para alcanzar los 37 votos necesarios, el oficialismo debe asegurar el apoyo de la mayoría de los radicales, consolidar el respaldo del PRO y mantener la confianza de bloques provinciales que ya acompañaron la iniciativa en Diputados. Además, la bancada de La Libertad Avanza, con veinte senadores, podría influir, aunque algunos de sus integrantes se inclinan a votar a favor pese a presiones políticas desde Córdoba. Esta alianza política se considera crucial para asegurar la aprobación final.
Las conversaciones también buscan replicar el acuerdo logrado previamente con gobernadores del norte del país, aunque la multiplicidad de intereses territoriales y la sensibilidad social del asunto complican la negociación. Por ahora, el oficialismo debe manejar un escenario fragmentado y dinámico para avanzar con un proyecto que la Casa Rosada considera prioritario, pero que enfrenta resistencias internas y regionales.