La noche terminó con 47 personas detenidas y cinco heridas tras una operación policial y militar destinada a liberar las carreteras bloqueadas en el departamento de La Paz, Bolivia. La Defensoría del Pueblo confirmó que las detenciones se llevaron a cabo en zonas cercanas a La Paz y El Alto, donde se procuró garantizar la asistencia legal a los detenidos.
Entre los heridos se encuentran ciudadanos con lesiones oculares y faciales, quienes recibieron atención médica inmediata, aunque no se detallaron sus estados de salud. Además, la Defensoría denunció restricciones y agresiones contra periodistas durante la cobertura, alertando sobre la necesidad de proteger la labor informativa en contextos de conflicto.
La Asociación Nacional de la Prensa informó que dos reporteros de canales locales sufrieron heridas en medio de una emboscada por parte de manifestantes que bloqueaban la ruta sur de La Paz. En ese lugar, conocido como Lipari, un periodista fue retenido violentamente y su equipo destruido por los protestantes.
La tensión no solo se concentró en esta zona. También hubo resistencia violenta en Río Seco, El Alto, donde los manifestantes respondieron con piedras y explosivos a la represión policial, que utilizó gases lacrimógenos para dispersar a los grupos movilizados. La operación logró despejar parcialmente la carretera troncal que conecta La Paz con Oruro, pero el gobierno decidió retirar a agentes de seguridad para evitar un mayor derramamiento de sangre.
El conflicto se prolonga desde hace más de una semana con bloqueos sostenidos, generando también enfrentamientos entre sectores movilizados y vecinos en diversos puntos, así como dificultades humanitarias por la interrupción de vías de comunicación y abastecimiento. Las protestas, lideradas por la Central Obrera Boliviana y la Federación de Campesinos, exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz por su supuesta incapacidad para resolver la crisis.
Ante este escenario, el defensor del Pueblo reiteró la urgencia del diálogo y la protección de la vida para restaurar la convivencia pacífica entre los bolivianos y evitar que el conflicto escale aún más.