El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, enfrenta presión desde distintos sectores para presentarse ante el Senado este mes y entregar su informe de gestión, tal como lo exige el artículo 101 de la Constitución Nacional. Aunque la norma estipula que debe rendir cuentas al Congreso una vez por mes, alternando entre las dos cámaras, el funcionario busca postergar su comparecencia hasta julio, generando rechazo político.

El reclamo se intensificó tras el pedido formal que el líder del kirchnerismo en el Senado, José Mayans, realizó semanas atrás, solicitando que se fije una fecha para que Adorni cumpla con su obligación constitucional. Además, Mayans pidió que se establezca un plazo para que los senadores presenten sus preguntas, un requisito previo al informe y clave para el control parlamentario. Sin embargo, hasta el momento no hubo respuesta ni convocatoria oficial.

Este incumplimiento también motivó un pronunciamiento del PRO, cuyo jefe en el Senado, Martín Goerling, exigió a la presidenta de la Cámara alta que convoque a una reunión de Labor Parlamentaria para fijar el calendario. Goerling recordó que el último informe recibido por el Senado fue entregado por otro funcionario hace casi un año y medio, lo que evidencia la irregularidad en la rendición de cuentas.

Mientras tanto, la diputada Victoria Villarruel sumó su voz al reclamo y publicó en redes sociales la carta dirigida a Adorni, recordándole la obligación de presentarse en junio para informar ante la Cámara de Senadores. Villarruel remarcó que desde la asunción de Adorni en noviembre del año pasado, su comparecencia ante el Congreso es un compromiso incumplido.

En la sesión más reciente, José Mayans cuestionó duramente la ausencia de Adorni, vinculando incluso el retraso con la falta de avances en la lucha contra la corrupción. La tensión política alrededor de esta cuestión persiste, en un escenario donde el cumplimiento del artículo 101 se vuelve un tema central en el debate sobre la transparencia y el control del Ejecutivo.