Una fuerte tensión se registró en la sede central de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) tras el anuncio de la no renovación de cerca de un centenar de contratos temporales que vencían el primero de julio. Esta situación generó una protesta de los trabajadores que terminó con la intervención de Gendarmería Nacional y denuncias de represión por parte de los empleados.

Los contratos afectados representan aproximadamente el 20% del total de personal contratado dentro de la CNEA, que cuenta con alrededor de 350 personas en esta modalidad laboral. Los gremios ATE CNEA y la Asociación de Profesionales de la CNEA (APCNEAN) señalaron que la medida impacta directamente en áreas estratégicas del sector nuclear, incluyendo proyectos fundamentales como el reactor RA-10 y el CAREM, y que entre los despedidos hay profesionales, investigadores y técnicos con más de una década de experiencia.

La protesta incluyó la ocupación de la sede localizada en Avenida del Libertador, lo que llevó a un operativo con casi 90 efectivos de Gendarmería para desalojar el edificio en cuestión de una hora. Mientras se desarrollaba esta acción, las fuerzas de seguridad establecieron un cordón para facilitar el retiro de las autoridades del organismo ante lo que describieron como una “acción hostil” por parte de los manifestantes. Desde los sindicatos denunciaron además que la dirección del organismo, a cargo de su presidente, Martín Eduardo Porro, no mantuvo diálogo con los trabajadores durante el conflicto y criticaron la escasa anticipación con que se notificaron los despidos, ya que muchos empleados se enteraron apenas un día antes de la fecha límite.

La CNEA es el organismo responsable del desarrollo y la regulación del sector nuclear en Argentina, cuyo personal está compuesto por técnicos y especialistas que trabajan en proyectos de alto impacto para la política energética y científica del país. La reducción del personal contratado pone en riesgo la continuidad de tareas clave, según advierten las organizaciones sindicales.