La apertura del Mundial 2026 estuvo marcada por incidentes frente al Estadio Azteca, donde diversos grupos sociales se movilizaron para visibilizar sus demandas durante la ceremonia inaugural. En las afueras del estadio, se registraron bloqueos viales, enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, además de actos de vandalismo que ensombrecieron el inicio del campeonato.
Las protestas concentraron a organizaciones como la CNTE, colectivos de familias de desaparecidos, grupos indígenas y jubilados, quienes aprovecharon la cobertura internacional del evento para manifestar sus demandas sociales. En respuesta, la policía desplegó un operativo con vallas de seguridad, cierre de estaciones de Metro –incluyendo la Línea 2– y uso de gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes, lo que generó fuertes escenas de represión y confrontación.
Durante las tensiones, algunos grupos encapuchados confrontaron a la policía llevando objetos como bombas molotov, palos y martillos. En uno de los episodios de violencia, un concesionario de autos cercano al estadio fue atacado y destrozado por un grupo armado con barras de metal y tablas de madera, sumando un capítulo más a la jornada conflictiva.
Las protestas llegaron hasta la Puerta 8 del Estadio Azteca, donde se reportó un vehículo volcado y daños materiales, aunque no se informaron heridos de gravedad. La situación mantuvo un clima de alta tensión durante el partido inaugural entre México y Sudáfrica.
En medio del contexto de protestas, la presidenta Claudia Sheinbaum optó por ausentarse del palco oficial del estadio, argumentando el alto costo de las entradas. En cambio, participó en un Fan Fest público realizado en el Deportivo Hermanos Galeana, una decisión que fue interpretada como una distancia simbólica respecto al evento VIP del Mundial en medio de los reclamos sociales que rodearon la inauguración.