Los trabajadores de autobuses en Río de Janeiro decidieron suspender la huelga hasta el lunes próximo, cuando se realizará una nueva ronda de negociaciones con los empleadores para tratar ajustes salariales. La medida fue acordada en una asamblea del gremio, quien mantuvo el estado de huelga activo en caso de no alcanzar avances satisfactorios.

El juez del Tribunal Regional del Trabajo de la 1ª Región, Gustavo Tadeu Alkmim, solicitó una suspensión temporal de la huelga para evitar mayores perjuicios a la población. La propuesta fue acatada por los trabajadores, que en paralelo siguen presionando para mejorar las condiciones salariales y laborales.

Los sindicalistas exigen un aumento salarial significativo: un mínimo de R$ 5.000 para los conductores de BRT y R$ 4.000 para quienes manejan autobuses urbanos. La patronal, representada por el sindicato Rio Bus, ofreció un incremento basado en el Índice Amplio de Precios al Consumidor (IPCA), cercano al 4,39%, alegando limitaciones financieras debido a la crisis del sector y la reducción de subsidios municipales por kilómetro recorrido.

Además del aumento de sueldo, los trabajadores reclaman una mejora en los beneficios, solicitando vales de alimentación por R$ 1.000 frente a los R$ 860 ofrecidos, la implementación de un plan de salud y una jornada laboral limitada a 7,5 horas diarias. De no prosperar estas demandas, la huelga podría reanudarse a partir del lunes.