El expresidente Donald Trump lanzó una fuerte crítica contra la representante Lauren Boebert, a quien calificó de «débil de mente» y «tonta», y animó a algún aspirante a disputar contra ella la candidatura republicana en Colorado. Sin embargo, el plazo oficial para inscribir contrincantes a las primarias ya había cerrado meses atrás, lo que vuelve muy probable la reelección de Boebert.

Trump reprochó a Boebert su apoyo a un congresista que él no avala, Thomas Massie, con quien Boebert ha mantenido una estrecha alianza. En una publicación en su plataforma Truth Social, el exmandatario la acusó de mudarse a un distrito que no era el suyo original para poder competir, calificándola de «carpetbagger» —un término peyorativo para candidatos que se trasladan a un distrito para obtener ventaja electoral—.

Aunque Trump planteó retirar su respaldo a Boebert y respaldar a un posible candidato que se postule en su contra, este llamado parece fuera de tiempo: la inscripción para competir en las primarias republicanas ya finalizó. Las condiciones demográficas y políticas del distrito favorecen históricamente a los republicanos; Boebert ganó recientemente con un margen considerable, aunque menor que su predecesor Ken Buck.

En respuesta a las declaraciones de Trump, Boebert se mostró firme y sin resentimientos. A través de su cuenta en X, expresó que ya conocía los riesgos de apoyar a Massie y reafirmó su compromiso con las ideas del movimiento MAGA y la prioridad «America First». Su relación con Trump se ha tornado más tensa en los últimos meses, luego de que ella cuestionara decisiones del exmandatario, como el veto a una ley bipartidista para proveer agua potable a miles de habitantes en Colorado.

El distrito que representa Boebert es uno de los más conservadores de Estados Unidos, conocido como un bastión republicano prácticamente seguro. Pese a la irritación nacional con algunos sectores del Partido Republicano, no está claro que haya espacio para que un demócrata pueda capitalizar esa situación en esa zona. Por ahora, el futuro electoral de Boebert parece seguro, aunque la fractura interna dentro del partido se hace evidente.