Las principales universidades nacionales difundieron un documento crítico en el que acusaron al Gobierno de no cumplir con los compromisos adquiridos en materia de financiamiento para la educación superior pública.
Esta protesta se inscribe en el marco de una nueva jornada de movilización universitaria que tuvo lugar en diversas regiones del país, con un acto central convocado en la Plaza de Mayo donde estudiantes, docentes, investigadores y personal no docente se concentraron para reclamar mejoras urgentes. La convocatoria surgió del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), la Federación Universitaria Argentina (FUA) y el Frente Sindical de las Universidades Nacionales.
Entre los principales puntos de la demanda destacan el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, la falta de actualización salarial y de becas conforme a fallos judiciales vigentes, así como la disminución efectiva de los fondos asignados a las distintas casas de estudio. La situación financiera de las universidades públicas se habría deteriorado en los últimos meses, según el documento, y no se observan medidas gubernamentales que indiquen un cambio hacia la mejora.
En paralelo, la Universidad de Buenos Aires (UBA) subrayó que el reclamo no responde a intereses políticos partidarios, sino a la defensa de la educación pública y gratuita, aspecto central en la agenda del sector.
Desde la administración nacional respondieron a la protesta calificándola de «montada emocionalmente sobre mentiras», minimizando así las denuncias realizadas por las instituciones. No obstante, la fuerte adhesión a la cuarta Marcha Federal Universitaria desde la asunción del presidente revela un descontento palpable en la comunidad académica.
