Las autoridades de salud del estado de San Pablo iniciaron la investigación de un posible caso de ébola en un hombre que regresó de un viaje reciente a la República Democrática del Congo (RDC). El paciente, que presenta fiebre y otros síntomas asociados al virus, se encuentra aislado en el Instituto de Infectología Emilio Ribas, donde se realizan las pruebas correspondientes para confirmar o descartar la infección.

A pesar de que los resultados de laboratorio aún no han sido concluyentes, los especialistas aplicaron los protocolos preventivos establecidos para enfermedades hemorrágicas. Estos incluyen el aislamiento estricto del paciente, la notificación inmediata a organismos sanitarios y un monitoreo riguroso de los posibles contactos. La Secretaría de Salud del estado enfatizó que el riesgo de que la enfermedad se propague dentro de Brasil es considerado muy bajo, en parte porque no existen vuelos directos desde la RDC y porque no hay transmisión autóctona del virus en el país.

Las autoridades recomendaron a los centros de salud mantenerse alerta ante pacientes con fiebre y antecedentes de viajes recientes a zonas afectadas por brotes de ébola, especialmente en la RDC, y evaluar cuidadosamente a quienes hayan tenido contacto con casos sospechosos o confirmados. Actualmente, el brote en África corresponde a la cepa Bundibugyo, una variante del virus con una tasa de mortalidad entre el 30% y el 50%, para la que no existe vacuna autorizada.

Este brote ha provocado cientos de contagios y decenas de muertes en la región afectada de la RDC y se ha extendido a países vecinos como Uganda, donde se confirmaron varios casos y una muerte reciente. El virus se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas infectadas y se manifiesta inicialmente con fiebre alta, dolor de cabeza, dolores musculares y vómitos, pudiendo derivar en insuficiencia orgánica múltiple en casos graves.

En paralelo, la organización Médicos Sin Fronteras calificó la situación en la RDC como «profundamente alarmante» debido a la rápida propagación del virus y la insuficiencia de los recursos actuales para controlarlo. Instaron a la comunidad internacional a intensificar la respuesta sanitaria para contener el brote y apoyar a las comunidades afectadas y al personal de salud en primera línea.